Oneida. Foto: Ivan Daguer

Oneida + Sightings
Sábado, 14 de Diciembre de 2008
Knitting Factory, New York

Disparidad de sonidos pero coincidentes en una positiva y lenta evolución que los ha llevado a alcanzar un estado de madurez que paradójicamente les esta arrojando sus mejores momentos creativos.

Porque en ambos casos, sus fórmulas compositivas no han variado en demasía pero si han sido perfeccionadas y pulidas a través del tiempo (Al más puro estilo de los Ramones o AC/DC) hasta llegar a un punto en que verlos tocar en vivo es siempre un agrado.

La compleja fórmula de los Sightings cada vez funciona mejor. Las disonantes guitarras, manejos de tiempos y climas, sumados a una inquietante percusión (que podría sonar como si la caja de ritmos de Martín Rev hubiese sido programada para generar sonidos al azahar), generan un efectivo resultado. Los instantes de tensa calma concluyen en el momento en el que un bajo con taquicardia se funde con el sonido de la batería, mientras una tétrica guitarra provoca una inquietante sensación en el público, el cual jamás queda indiferente a su descarga sonora. Mas allá de los numerosos problemas de sonido que evidenciaron durante la primera mitad del show, pudieron salir a flote de manera mas que digna, finalizando con un par de temas en las que abundaron las percusiones sincopadas, las cuales hacían imaginar una supuesta jam entre los Contortions y Mars.

Últimamente, ver a Oneida en vivo se convierte en una experiencia totalmente disfrutable. Su psicodelia llena de sonidos repetitivos y de cada vez más largas composiciones, ha ido dando sus frutos. Siendo mirados algo en menos en sus inicios, poco a poco han ido ganándose el respeto, basándose en una coherencia que sus compañeros de generación no supieron tener. No fueron mas de cinco temas los que ejecutaron en alrededor de una hora de show, en el cual presentaron completamente su excelente disco “Preteeen Weaponry” (Jagjaguwar, 2008). De hecho, cerraron la actuación con la larguísima y alucinante Cara A del disco, extendiéndola por mas veinte minutos, en los que desplegaron numerosas capas de sonidos con fuertes reminiscencias del kraut rock alemán. Las alucinantes imágenes proyectadas en el escenario, solo contribuían a intensificar (mas aun), la sensación de ensueño que provocó la actuación del grupo.

La mayoría de las bandas contemporáneas a ellos han perdido la gracia y vitalidad que supieron tener tiempo atrás. Al contrario de Oneida y Sightings, que han ido perfeccionando y puliendo su diamante, el grueso de ellas ha fosilizado sus propuestas, envejeciendo, al igual que su música, la que lamentablemente ya no sigue causando el mismo impacto que hace cinco años atrás.

Iván Daguer.