El
hecho de que la gran masa ignore las cimas y honduras a las que
los músicos – y no músicos – más
inquietos del planeta han llevado a ese arte hecho en base de
sonidos al que tradicionalmente llamamos “música”
– concepto para mí caduco desde hace años
– no significa que todos estemos estancados o que hayamos
involucionado.
Los
ruidistas más avezados plasman bien en la soledad de una
habitación o en el confort de un súper estudio genuinas
obras de arte que cuestionan no sólo el concepto de música
como lo entiende la masa – otros dirían el gran público
– pero también el hecho que quienes ostentan el poder
de escribir la Historia mantengan en la sombre una realidad de
por sí evidente: hoy por hoy la tecnología es empleada
como arma creadora y de difusión por terroristas como Christian
Galarreta, Gabriel Castillo y Rolando Apolo, responsables del
proyecto ruidista peruano Garrapata, quienes quizás 2 siglos
hace hubiesen sido condenados al olvido. ¿Eso realmente
importa en el Arte?
El presente disco de Garrapata, editado por el net-label español
Ruidemos, abunda en filosas sonoridades experimentales y extrañas
situaciones sónicas que parecen cogidas del alma de un
autómata de aluminio a punto de ser, literalmente, enterrado
en mares de cristales multicolores. La música de Garrapata
dista mucho – casi no hace falta decirlo – de los
parámetros de composición universalmente aceptados
como válidos. ¿Será ese detalle el que nos
permite gozar cual niños leones de tanta alucinación,
cosmos y alejada poesía teledirigida hacia nosotros durante
22 irrepetibles minutos?
Wilder
Gonzalez Agreda.
ruidemos.org/rdmgarrapata.htm